El conferencista Tony Robbins explicó que el ego y el exceso de foco en uno mismo amplifican la tendencia natural de la mente a buscar lo negativo, y propuso la gratitud como herramienta para revertir ese estado.

Tony Robbins lo resume de una manera que se entiende enseguida: la mente no busca hacernos felices, busca mantenernos a salvo. Y para eso, está constantemente rastreando problemas. Cuando el ego se mete en el medio, ese proceso se potencia, porque la persona queda atrapada en un monólogo interno centrado en sus propios miedos y frustraciones.

El remedio que propone Robbins no requiere años de terapia ni técnicas complicadas. La gratitud, practicada de forma concreta y regular, es suficiente para interrumpir ese ciclo. El truco, dice, está en que el cerebro no puede estar al mismo tiempo en modo agradecido y en modo angustia. Uno desplaza al otro.

Estas ideas son parte del núcleo filosófico de Robbins desde sus comienzos como orador motivacional. Con el tiempo las fue puliendo e incorporando conceptos de distintas disciplinas. La información fue publicada por LA NACION.

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