Leandro Paredes protagonizó una actuación extraordinaria en el Maracaná al marcar el gol que clasifica a Boca Juniors a la final de la Copa Sudamericana, once días después de haberse desgarrado.

Si Leandro Paredes hubiera escrito el guión de su noche perfecta con Boca, probablemente hubiera salido algo parecido a lo que vivió en el Maracaná. El capitán xeneize apareció en el partido más importante, superó una lesión reciente y marcó el gol que mandó al equipo a la final de la Copa Sudamericana. Una noche para enmarcar.

La historia de su presencia en el partido ya era impresionante antes de que empezara el juego. Paredes había sufrido un desgarro once días antes y nadie esperaba que pudiera estar disponible. Pero él dio el presente, entró a la cancha y jugó como si el desgarro fuera cosa del pasado.

Después del pitazo final, el capitán habló con los medios y lo dijo con todas las letras: ‘Jugar una final es lo que soñé desde chiquito’.

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