Un hombre recibió una condena de más de cuatro años de cárcel en Londres después de que la justicia probara que fotografiaba a mujeres y chicos en la calle y usaba inteligencia artificial para producir imágenes sexuales con esas fotos.
Lo que hacía era sencillo pero muy grave: salía a la calle en Londres, sacaba fotos de mujeres y menores en situaciones cotidianas y después usaba programas de inteligencia artificial para convertir esas imágenes en contenido sexual. La justicia británica lo condenó a más de cuatro años de prisión.
El uso de herramientas de IA para este tipo de fines está en el centro del debate en varios países. En este caso, la tecnología fue usada para victimizar a personas reales, incluyendo menores, sin ningún contacto físico. Eso hace que el delito sea difícil de detectar y que las víctimas muchas veces no se enteren de lo que ocurrió con sus imágenes.
El fallo en Londres es considerado un paso importante para que la justicia del Reino Unido pueda responder mejor a este tipo de situaciones. Según Clarín, el caso podría influir en futuras reformas legales vinculadas al uso de inteligencia artificial.





