El relevamiento de CAME mostró una baja interanual del 3,8% y un retroceso del 2,1% frente a junio. Seis de los siete sectores analizados registraron caídas, en un contexto de mayor cautela de los consumidores.
Las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas acumularon una disminución del 2,7% durante los primeros siete meses del año. Según CAME, el menor movimiento estuvo relacionado con el final del efecto del aguinaldo y una mayor presión de las tarifas de servicios sobre los ingresos familiares.
El escenario llevó a los consumidores a priorizar productos esenciales, medicamentos e insumos de reposición, mientras que las compras de bienes durables, ropa y artículos de mayor valor quedaron postergadas. En la evaluación de los comerciantes, el 48,1% consideró que su actividad se mantuvo estable, mientras que el 44,5% calificó la situación como desfavorable.
La cautela también alcanzó las decisiones de inversión. El 61,5% de los comercios consultados consideró que el contexto no es favorable para realizar nuevas inversiones de capital, frente a un 14% que lo evaluó como una oportunidad y un 24,5% que prefirió no tomar posición.





